Peligrosa Secta Judía-Aborigen-Satanista aumenta fieles en Venezuela a cambio de comida

María Lionza, María de la Onza, Yara, Guaichía es una deidad femenina mística autóctona del folklore venezolano y de acuerdo con la antropóloga venezolana Daisy Barreto, las referencias más antiguas al culto se encuentran en testimonios orales que datan de principios de siglo, en los cuales campesinos de la región de Yaracuy y algunas áreas adyacentes discuten la existencia de una devoción de corte campesino y afrovenezolano a la reina María Lionza en las sierras de la montaña Sorte en Chivacoa. En ese tiempo, el culto se circunscribía a esa pequeña región y estaba basado en la devoción a los antepasados, en su mayor parte caciques indígenas y héroes de la independencia venezolana (Ferrandiz, 1999).

La importancia que la religión de María Lionza tiene en Venezuela es tal que, según el antropólogo estadounidense de la Universidad de Tulane, Wade Glenn, una buena parte de la población ha participado en algún ritual “marialioncero”.

Representada popularmente como una diosa o reina, María Lionza es la figura central del llamado Espiritismo Marialioncero, culto en el que se mezclan ritos y creencias católicas, indígenas y africanas; y que ha absorbido elementos de la religión yoruba y elementos místicos y teológicos de otras culturas.

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Orígenes

A pesar de que se le cree de origen indígena, comúnmente se le representa como una mujer blanca con una corona de oro en la cabeza y una rosa y un banderín en la mano derecha. El banderín tiene escrito su misión como diosa: Protectora de las aguas, Diosa de las cosechas.

No existe documentación histórica sobre la mujer representada, pero sí numerosas teorías contemporáneas sobre el origen del mito basadas en la tradición oral venezolana. Estas historias, aunque diferentes, coinciden en señalar a María Lionza como un ser sobrehumano, que habita las montañas de Sorte en el estado Yaracuy, desde donde el culto se extendió al resto del país alrededor del año 1900. Por esta razón, la región de Sorte es un sitio de peregrinación constante de los creyentes del culto marialioncero.

El culto a María Lionza

La cultura venezolana al igual que la de América Latina está formada por la unión de negros, indios y blancos españoles. María Lionza es el centro de la trilogía de máxima jerarquía en las cortes espirituales venezolanas. Dicha trilogía está conformada por la reina María Lionza, el Cacique Guaicaipuro Cacique de Los Caracas y otras tribus que se opusieron ferreamente a los españoles, y el Negro Felipe soldado durante las guerras de Independencia de Venezuela.

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En general, en los ambientes académicos venezolanos se considera que este culto rural de principios de siglo era una síntesis de algún tipo de prácticas y creencias de origen indígena que soportaron el empuje de la evangelización católica y se mezclaron posteriormente con elementos africanos traídos por los esclavos que fueron llegando a las haciendas de la región. En cualquier caso, los detalles específicos de estas mediaciones permanecen en la oscuridad y son todavía objeto de especulación. (Francisco Ferrándiz Martín, antropólogo: “El culto de María Lionza en Venezuela” 1999).

No faltan antropólogos que definen el culto a María Lionza como una verdadera religión del siglo XX, resultante de nuestra economía petrolera y el consiguiente desplazamiento de las masas campesinas hacia los polos urbanos. En apoyo de este punto de vista se señala que, aunque los devotos de María Lionza usen con profusión cristos, rezos y agua bendita, la intención mágica con que se los utiliza, los diferencia en forma radical del sentido piadoso que tienen dentro de la actitud cristiana oficial.

El culto, en su forma actual, demuestra un sincretismo progresivo de conceptos mágicos religiosos provenientes de tres áreas culturales distintas, perteneciente a los tres grupos étnicos que se han mezclado en Venezuela para formar el pueblo venezolano: los africanos, los indígenas y los españoles. Estas tres etnias están representadas simbólicamente en la TRINIDAD VENEZOLANA: la figura de MARÍA LIONZA, del INDIO GUAICAIPURO, y del NEGRO FELIPE oficial general del ejército bolivariano.

El culto a María Lionza se extiende por buena parte de Venezuela, principalmente en la zona central del país. Pero es en la montaña del Sorte, en el Estado Yaracuy, donde tiene su máxima expresión. Los creyentes de este culto van a la montaña, y llenan todos los lugares disponibles para armar sus portales y realizar sus ritos. Subiendo a un lado del río que baja de la montaña, se puede ver a los feligreses que se sumergen en los pozos y se bañan bajo las caídas de agua, para hacer purificaciones y despojos. En los portales, la gente observa admirada cuando un creyente es poseído por uno de los espíritus que son invocados para hacer alguna purificación. Estos espíritus hablan a través de quien es poseído y traen mensajes para los presentes.

Hay distintos orígenes de María Lionza, y con el paso del tiempo las versiones que van de boca en boca van mutando y se van multiplicando. Al igual que muchas otras manifestaciones religiosas en Venezuela, el culto a María Lionza es producto de todo un mestizaje cultural y racial.

No en vano, el día más importante en el culto que se practica en el Sorte, es justamente durante la celebración del 12 de Octubre, día de la Raza.

El mito de María Lionza

El mito de María Lionza tiene su origen en la leyenda de una blanca doncella indígena que logra sobrevivir al ser sacrificada al dios de las aguas, Convirtiéndose en Diosa Protectora de la naturaleza. Recorre los campos cabalgando una danta y se describe como una mujer hermosa que está peinando sus largos cabellos con un peine de oro en su Palacio de SORTE (Yaracuy). (109 / Tucusito Internacional)

Este mito, sangre poetizada de muchas generaciones de venezolanos es el motivo el nuevo cuadro de Pedro Centeno “María Lionza”. Esta mujer destructora inexorable de hombres de todas las razas, surge en el cuadro de centeno como un símbolo auroral; porque se nos ocurre que María Lionza más que mujer representa a América, es América. La hospitalaria y cabal América que recibe a través de sus océanos, de sus voluptuosos océanos, cargas ininterrumpidas de amantes que ya no volverán a su originaria y quebrada Europa. (Víctor Alberto Grillet; El Universal, Pág 13. 1/12/1946).

Según Daisy Barreto (1998), el mito de María Lionza no es un relato que viene transmitido fielmente por la tradición oral, sino que es un relato transmitido por la tradición escrita y con añadidos del recopilador.

El mito de María Lionza forma parte de nuestra riqueza espiritual y nuestra herencia aborigen, como tal, forma parte de un patrimonio vivo que se renueva y se expresa en el misterio de la mujer y lo femenino.

Pero, ¿cómo se empezó a estudiar este mito? En 1939, Gilberto Antolínez registró el mito de María Lionza, cuando se encontraba haciendo una recopilación etnográfica de nuestros aborígenes. Esta fue la primera investigación que se hizo y que se siguen haciendo en torno al símbolo de la mujer, lo femenino, la madre y la naturaleza, elementos fundamentales de este mito y de nuestra cultura.

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