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Milagro en Israel : Comandante Israelí asegura “Vi la mano de Dios desviando un misil al Mar”

Un Testimonio tremendo ha sucedido en Israel , un del ejército comandante revelo que ha presenciado un verdadero milagro al asegurar al asegurar que pudo ver la mano de Dios dirigiendo un proyectil hacia el mar. Según este militar esta situación se desarrolló luego de recibir un ataque por parte de los palestinos, quienes querían eliminar bases militares limítrofes con Israel.
El israelí aseguro que este acto milagroso salvó la vida de civiles, en el ejército le pusieron el título de el viento de Dios desvío el misil. El grupo HAMAS se ha sentido Derrotado luego de este testimonio, sin embargo no hay que olvidar que no es la primera vez en que Dios ayuda a la nación de Israel.

Existen varios testimonios qué demuestran la fidelidad de Dios a su pueblo original.
El servicio de las fuerzas de defensa de Israel confirman el relato del comandante aunque claro le proporcionaron un título técnico. Ellos insisten : “Un misil fue disparado desde Gaza. El Escudo de Acero calculó su trayectoria con precisión. Iba a impactar en las Torres Azrieli, en el Kirya (equivalente al Pentágono en Israel) o en la estación central de trenes de Tel Aviv.” dijeron desde el alto rango de la Unidad.

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El Comandante destaco nuevamente emocionado:
“De repente, el Escudo de Acero (que calcula la velocidad del viento) detectó un fuerte viento proviniendo del este. Tan fuerte que movió la trayectoria del misil hacia el mar. Estábamos en shock. Me paré y grité: ‘¡Hay un Dios!’”, añadió.

“Presencié el milagro con mis propios ojos. No es un invento. Vi la mano de Dios enviar ese proyectil hacia el mar”, finalizó.

“El Señor es mi luz y mi salvación; ¿a quién temeré? El Señor es el baluarte de mi vida; ¿quién podrá amedrentarme? Cuando los malvados avanzan contra mí para devorar mis carnes, cuando mis enemigos y adversarios me atacan, son ellos los que tropiezan y caen. Aun cuando un ejército me asedie, no temerá mi corazón; aun cuando una guerra estalle contra mí, yo mantendré la confianza. (Salmo 27:1-3)